No hay peor castigo que vivir en un eterno domingo; vano, perforado. Debería atreverme a hacer más que observar sin voto, desde mi cama, cómo él desea a otras muchachas cada vez que yo muero.
No debería permitir que el fuego que brota de mis raíces creme mis pensamientos y aborte mis sentimientos; deslizándolos inertes sobre mi cuello para dejar un enchastre en el suelo. No debería desaparecer entre el sinfín de almas que juegan ingenuamente a sobrevivir día tras día, pero lo hago y no puedo evitarlo. Porque una vez que piso el lodo, no hay modo de saber cuando volveré. Lucharé pero terminaré cayendo, y desapareceré en el centro de la tierra hasta que elija renacer. Criatura de carne y barro, caminaré sin músculos entrenados y huiré, rogando no encontrar un abismo al final.
El no ser perfecta, me hiere. Sylvia Plath