Nuestro
amor nació en la polvareda que reina en las calles y creció con cada acorde que
estremeció al lúgubre callejón. Enlacé mi alma con arpegios y te la entregué
luego de enjugar tus lágrimas de cristal. Tú, algo difícil, empapaste tus manos
de la sal que emanaban de tus ojos y abandonaste tu dirección y tu apellido. Desde
allí nunca volvimos sobre nuestros pasos. Trazamos una aventura de a dos, con
rutas de libertad tatuadas en nuestro futuro. Agujereamos nuestros pobres
bolsillos y les otorgamos una infinidad absoluta. Abrigamos nuestra hambre bajo
aquel manzano, nos adueñamos del asfalto y de aquel viejo carro. Mis
brazos te brindaron protección y tú
perfumaste mi chaqueta con la capa de sudor frío que pronto se impregnó en mi
piel. Fui tu poesía y tú el gorrión que las recitaba.
Muchos nos buscaron pero no lograron encontrarnos en
el refugio del humo que asciende y se vuelve invisible. Muchos pensarán que
vagábamos. Quizá sí lo hacíamos, pero éramos libres y no puedes negar que lo
disfrutamos.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarLei y firme wachinaaaaaa
ResponderEliminarme gusta
Delicioso.
ResponderEliminarMuy bueno! Me gusta mucho tu forma de escribir!
ResponderEliminares precioso Sash :)
ResponderEliminarQué sensación de libertad. Juntos y libres. ¿Qué más se puede pedir? Me ha encantado :)
ResponderEliminarMuy bueno :)
ResponderEliminarDeseando que pongas mas!
Muack!