jueves, 10 de mayo de 2012

Celeste se sumerge en la parte más profunda del natatorio. Cae sin peso y el agua abraza cada milímetro de su piel, filtrando frescura en sus poros dilatados. Rápidamente comienza a nadar con euforia. A cada enérgica brazada cambia su piel, liberándose de las escamas que el amor ciego le impregnó a su cuerpo.  A cada continua patada, se camufla en los espirales que los nadadores dejan a su paso.
Cuando llega al otro extremo desciende hasta el solitario fondo cual curioso submarino. Allí no se enreda en palabras, no necesita explicar su locura, sino que encuentra un retoño de libertad.
Apoya su estómago y observa la belleza en las cerámicas del color de su nombre. Estas se asemejan a pequeños cristales que cobran vida ante su tacto y aquella visión le roba una lágrima. Sin embargo, cada vez que lo hace sonríe al notar cómo la rebelde gotita de tristeza muere en el azul intenso. Entonces ve los problemas que la corrompen como simples imperfecciones, ingrávidos, débiles. A Celeste la desesperación le inundó su mente hace tiempo, pero allí debajo, su cuerpo responde naturalmente. Cada bocanada le ilumina un poco más su alrededor y aguarda a que le aparezcan branquias en su cuello y membranas en sus dedos: metamorfosis.
De repente siente un fuerte pitido en sus oídos y un terrible golpe cruza su garganta, anegándola de dolor, paralizándola y envenenando a sus ojos de ceguedad. Apenas logra divisar unas burbujas, pero la razón no le dice que provienen de su boca. Se pierde en su inconsciencia, pero pronto asciende a la fuerza.
Cuando vuelve a respirar, comienza a llorar.  De vuelta está entre los extraños del natatorio. 





3 comentarios:

  1. Qué relato curioso y diferente, pero aún así, FANTÁSTICO. A veces es un poco aburrido leer siempre lo mismo, por eso me gustó este. Es distinto :D
    Felicidades en este día ^^ (lo dije por twitter)
    Besos agridulces, Sash♥ Y sigue escribiendo así!

    ResponderEliminar
  2. Que te arranquen así de el sitio en el que te sientes tan bien... ojalá algún día vuelva a completar esa metamorfosis.
    Un beso
    (y saludos de Venus,
    desde las calles de Italia)

    ResponderEliminar
  3. El curioso caso de la sirena metamorfoseada, lástima que haya sido interrumpido... Sería toda una belleza...

    Saludiness!

    ResponderEliminar