No hay peor castigo que vivir en un eterno domingo; vano, perforado. Debería atreverme a hacer más que observar sin voto, desde mi cama, cómo él desea a otras muchachas cada vez que yo muero.
No debería permitir que el fuego que brota de mis raíces creme mis pensamientos y aborte mis sentimientos; deslizándolos inertes sobre mi cuello para dejar un enchastre en el suelo. No debería desaparecer entre el sinfín de almas que juegan ingenuamente a sobrevivir día tras día, pero lo hago y no puedo evitarlo. Porque una vez que piso el lodo, no hay modo de saber cuando volveré. Lucharé pero terminaré cayendo, y desapareceré en el centro de la tierra hasta que elija renacer. Criatura de carne y barro, caminaré sin músculos entrenados y huiré, rogando no encontrar un abismo al final.
El no ser perfecta, me hiere. Sylvia Plath
Me ha dolido desde aquí, porque se entrelaza tan bien con la pequeña reflexión de mi blog. Así me siento yo tantas veces: en un domingo eterno.
ResponderEliminar"No debería desaparecer entr el sinfín de almas que juegan ingenuamente a sobrevivir día tras día, pero lo hago, y no puedo evitarlo".
Fíjate, que hasta que no he visto el final, pensaba que lo habías escrito tú. De todas formas, gracias por traerlo y también por pasarte :)
(Abrazo)
Son mis palabras. Solo la última gran frase es de Sylvia Plath.
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